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El melanoma es un cáncer que generalmente afecta la piel. Se desarrolla a partir de las células que producen la melanina, un pigmento de color oscuro, responsable del color de la piel.
Estas células, llamadas melanocitos, también se encuentran en otras partes de nuestro organismo, como el pelo, el revestimiento de los órganos internos y los ojos. Así que aunque la mayoría de los melanomas empiezan a desarrollarse en la piel, es posible que un melanoma también se desarrolle en otras partes, incluido el ojo. Cuando un melanoma se desarrolla en el ojo se conoce como melanoma ocular.
El melanoma ocular a veces resulta mortal, aunque por suerte es una enfermedad muy poco frecuente. Muchas personas mueren de esta enfermedad, especialmente cuando se disemina al hígado, una complicación habitual. Hay otros tipos de cáncer ocular, pero el melanoma es el más común. Los melanomas coroideos son la localización más habitual y representan el 85% de los casos. Otras localizaciones incluyen: cuerpo ciliar, iris y conjuntiva.
Las investigaciones actuales también demuestran que el melanoma ocular es muy diferente del melanoma cutáneo normal.
Cada año en los Estados Unidos se diagnostican alrededor de 2.500 casos nuevos. Tanto en los Estados Unidos como en Europa, esto representa aproximadamente de 5 a 7,5 por millón de personas al año; en las personas de más de 50 años de edad, la tasa de incidencia aumenta a alrededor de 21 por millón al año.
Un tumor es simplemente una masa o bulto de tejido. El término se aplica a tumores benignos (no cancerígenos), como un lunar en la piel, así como a tumores malignos, también llamados cánceres, que se producen cuando las células crecen de forma anómala y posiblemente se diseminan a otras partes del organismo.
Un tumor benigno no tiene la capacidad de invadir ni diseminarse a otros órganos. Los tumores benignos no son cánceres.
Un tumor maligno sí tiene la capacidad de invadir y diseminarse a otros órganos. Un tumor maligno es un cáncer.
El melanoma coroideo es el tumor intraocular (que se produce dentro del ojo) primario más habitual en adultos. Surge de las células pigmentadas del coroide del ojo y no se trata de un tumor que se hubiera originado en otra parte y se hubiera extendido al ojo.
Un melanoma coroideo es maligno. Es un cáncer que puede metastatizar y diseminarse a otras partes del organismo. Dado que el melanoma coroideo es intraocular y generalmente no es visible, los pacientes con esta enfermedad a menudo no notan su presencia hasta que el tumor crece a un tamaño tal que impide la visión por obstrucción, desprendimiento de retina, hemorragia u otra complicación. No suele causar dolor, excepto en caso de tumores grandes.
Un examen retiniano periódico es la mejor forma de detección precoz. Pocas personas son conscientes de que el oftalmólogo les puede salvar la vida diagnosticando este problema en sus fases iniciales.
El tratamiento del melanoma intraocular depende del tamaño y la localización del tumor, de si el cáncer se ha diseminado y de la salud general de la persona. Las principales razones por las que se trata el melanoma intraocular es reducir el riesgo de diseminación tumoral y conservar la salud y visión del ojo, si es posible. En muchos casos, un equipo de médicos puede trabajar conjuntamente con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.
Este enfoque puede utilizarse para tratar tumores pequeños o de crecimiento lento, o en personas asintomáticas, mayores o gravemente enfermas, así como personas con un tumor en el único ojo útil. Si el tumor se hace más grande de 10 mm de diámetro o 2 mm a 3 mm de altura (grosor), entonces puede que el médico y el paciente decidan proceder con el tratamiento.
La cirugía ocular es bastante habitual para el tratamiento del melanoma intraocular. Durante la cirugía, el oftalmólogo extirpa partes del ojo afectado o incluso todo el ojo, dependiendo del tamaño y la extensión del tumor.
La cirugía también se utiliza para colocar la placa radiactiva para la radioterapia interna (braquiterapia). (A continuación se incluye más información sobre la radioterapia).
Los efectos secundarios potenciales de la cirugía ocular son similares a los de cualquier cirugía, incluidos riesgo de infección, problemas derivados de la anestesia (medicación para dormirlo durante la cirugía) y dolor. Con la extirpación total del ojo, existe un ligero riesgo de que el tumor pueda volver a aparecer alrededor de los contornos de la zona ocular.
A veces la única opción que tiene el médico para tratar un melanoma intraocular es la extirpación del ojo. Eso significa que la persona perderá toda la visión de ese ojo. A causa de esta pérdida de la visión, una persona con un solo ojo puede tener problemas con la percepción de la profundidad y puede tener dificultades al mirar de frente. La mayoría de las personas se han adaptado a estas diferencias al cabo de un año de la cirugía.
A muchas personas les preocupa el aspecto que tendrán cuando les hayan extirpado un ojo. La cirugía estética disponible hoy en día generalmente ofrece buenos resultados. Para rellenar el área del ojo que se ha perdido, a la persona se le coloca un ojo de plástico artificial (prótesis). La prótesis tendrá prácticamente el aspecto y comportamiento de un ojo natural. Por ejemplo, el ojo de plástico se moverá junto con el otro ojo de la persona, casi del mismo modo que un ojo natural. Puede que los familiares noten que el ojo no es de verdad, pero es poco probable que lo noten las personas que no lo conocen. Puede que deban transcurrir algunas semanas para que los pacientes puedan recibir la prótesis.
La radioterapia utiliza la radiación para eliminar o destruir las células cancerígenas. Hay diferentes tipos de radioterapia.
La radioterapia puede producir diversos efectos secundarios, por lo que es importante hablar con el oftalmólogo para estar prevenido. La magnitud de los efectos secundarios depende del tipo y la dosis de radiación que reciba el paciente, de la localización del tumor y de la salud general del paciente. Puede que los efectos secundarios no aparezcan en seguida.
Estos efectos secundarios son mucho menos habituales y pueden causar pérdida de la visión.
Si los daños en el ojo debidos a la radiación son considerables, puede que sea necesario extirparlo.
Este procedimiento utiliza calor en forma de láser para reducir los tumores más pequeños. También puede llamarse termoterapia o termoterapia transpupilar (TTT). Este tratamiento potencialmente presenta menos efectos secundarios que la cirugía o la radiación.
Los médicos siempre buscan las mejores formas de tratar a los pacientes con cáncer ocular. Un ensayo clínico es un modo de probar un nuevo tratamiento para demostrar que es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en ensayos clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos antes de que estén disponibles para todo el mundo. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.
Los pacientes deciden participar en ensayos clínicos por diversos motivos. Para algunos pacientes, un ensayo clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Dado que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a asumir la incertidumbre añadida de un ensayo clínico con la esperanza de lograr un resultado mejor. Otros pacientes se ofrecen a participar en ensayos clínicos porque saben que es la única manera de avanzar en el tratamiento del cáncer ocular, como encontrar nuevas terapias. Aunque no se beneficien directamente del ensayo clínico, su participación puede beneficiar a futuros enfermos de cáncer ocular.
Para participar en un ensayo clínico, los pacientes deben pasar por un procedimiento informativo conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, para que la persona conozca los tratamientos estándar y el modo en que el nuevo tratamiento difiere del tratamiento estándar. El médico también debe enumerar los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden ser o no distintos de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar los requisitos para cada paciente para poder participar en el ensayo clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el calendario de tratamiento.
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